¿Qué trámites hay que cumplir para obtener los permisos de apertura de una piscina? ¿Es obligatorio contratar a un socorrista? ¿Quién es el responsable en caso de accidente? En sólo un par de meses, decenas de comunidades de propietarios estarán a la espera del visto bueno legal para darse el primer chapuzón en su piscina. Los riesgos de estas instalaciones ponen a los presidentes en el ojo del huracán.
 

A veces, las prisas hacen que los futuros usuarios pasen por alto cuestiones clave y surgen problemas como el retraso en la recepción de los permisos de apertura o la contratación fraudulenta de socorristas. Por eso, la Asociación Española de Industria y Técnicos de Piscinas de fibra e Instalaciones Deportivas ha recordado las principales normas y consejos para la construcción, apertura y funcionamiento de estas piscinas de fibra .

Las comunidades deben ser diligentes y fijar el horario de uso de la piscina. En caso de accidente fuera de horario, el seguro de responsabilidad civil no cubre a quien lo sufre, y si no se han puesto todas las medidas para

piscinas de fibra (6)

evitar el percance (que si es mortal, puede conllevar el pago de indemnizaciones de hasta 300.000 euros), el presidente tendría que respondería ante la Justicia.
Otra cuestión clave es que las piscinas de fibra de nueva construcción están obligadas el primer año a contar con la licencia de apertura municipal. Un perito industrial debe elaborar un proyecto de obras que sea aprobado

por el Ministerio de Industria. Finalmente, el Ayuntamiento, por acuerdo del Pleno, concederá la licencia. Ya el segundo año, habrá que solicitar la licencia de reapertura, que en Madrid expiden las

piscinas de fibra (6) (5)

Juntas de Distrito y en el resto de municipios, los Ayuntamientos.

La importancia del socorrista

La contratación del socorrista también resulta vital, por la severidad de las normas de seguridad. Las piscinas de fibra de hasta 500 metros cuadrados de lámina de agua deben tener un socorrista; las que superen esta superficie, dos socorristas y un ATS; y en las instalaciones donde una piscina no se vea desde la otra (cuando existe una piscina para adultos y otra infantil), dos socorristas. Las piscinas de fibra unifamiliares y las que prestan servicio a un máximo de 30 viviendas están exentas de la obligación de contratar a socorristas.
Para que las instalaciones cumplan todas las garantías legales, éstas deben estar rodeadas por un cerramiento exterior, así como por una valla de una altura mínima de un metro, que incluya una red o lona para impedir el

acceso a la piscina. También hay que cumplir ciertas normas de construcción relativas a la profundidad de la piscina, entre otros aspectos.

Un punto espinoso es la decisión de prohibir el acceso a la piscina a propietarios que tengan deudas con la comunidad. Según fuentes del Colegio Oficial de Administradores de Fincas, dos sentencias judiciales han dado

piscinas de fibra (6) (5) 4

validez a la medida en el caso de dos propietarios de sendas comunidades que debían dos cuotas ordinarias. Otros expertos han mostrado sus dudas sobre la legalidad de esta medida, y creen que sólo puede efectuarse el control de carnés en la entrada de la piscina.
En ésta y otras medidas, los profesionales urgen a los dueños de inmuebles a ser escrupulosos con la ley. Como afirma Javier Flores Gil, vicepresidente de la Asociación Española de Técnicos de Piscinas de fibra, «no existen malos socorristas, sino malas comunidades».